Sí se puede tener buenas relaciones de trabajo virtualmente

En los últimos años, mi vida dio un vuelco total. De repente, me encontré en un continente distinto, lejos de mi familia, mis amigos y por supuesto, de mis clientes. No le temo a lo nuevo, ni tampoco a los retos, sin embargo, no imaginé cuánto tendría que aprender.

Con el paso del tiempo en Europa, me di cuenta que la única manera de mantener activos mis clientes de América Latina, algunos de más 20 años, era “convencerles de trabajar virtualmente”. La primera reacción por lo general reflejaba una clara resistencia, detrás de frases amigables como “es que nos hace falta verte y poder hablar contigo” u otras que francamente se atrevían a expresar algunos de sus verdaderos temores “…y será que sí podemos lograr los mismos resultados que cuando nos reunimos como lo hemos venido haciendo en un hotel, en un centro de convenciones o en un salón de conferencias?…” En ocasiones yo misma me planteaba estas preguntas y sentía la misma aprehensión con respecto al trabajo virtual, en especial cuando se trata de intervenciones grupales. Pero algo era cierto, no quería dejar de intentarlo y esa mezcla de reto, nervios y ganas me llevó a pensar “…Y ¿Por qué No?…”

Virtualidad ¿Por qué No?

Quizás por el espíritu de contradicción que desarrollé desde mi infancia, cada vez que me dicen que algo no se puede, o que algo es difícil, mi mente vuela a buscar soluciones para ver si consigo dar con la respuesta que esa persona aún no ha encontrado. En esencia, creo firmemente que “todo se puede” aunque también estoy consciente de que no siempre “todo se logra” y es posible que esto sea así solo porque no ensayamos. Así que decidí probar. Muy pronto vi que mejoraban mis sesiones virtuales con individuos y pensé que esto se debía a que ya venía trabajando de esta forma con algunos clientes desde hacía unos años, pero lo más revelador fue ver cómo el trabajo virtual para grupos resultaba no solo satisfactorio sino, en ocasiones, incluso tenía beneficios que no había imaginado.

Ventajas del trabajo virtual para grupos

Dejemos claro, en primer lugar, que la conexión que se establece presencialmente, también se logra cuando nos reunimos virtualmente. Está bien!!! admito que los abrazos presenciales y los buenos apretones de manos que ponen un ingrediente cálido y humano pueden hacer falta en algunas ocasiones, pero a parte de esto, mi experiencia ha sido que se puede mantener conversaciones no solo muy productivas, sino inmensamente satisfactorias a través de las plataformas virtuales. Conexión interpersonal y efectividad, son aspectos que se mantienen perfectamente en estas ocasiones.

Ahora bien, dado que el tema de las relaciones interpersonales suele ser uno de los aspectos que más se ponen en duda al trabajar virtualmente, me enfocaré, por ahora, en una de las numerosas ventajas que he descubierto: La sensación de protección que da el estar detrás de un computador.

“La virtualidad protege”

¿Recuerdas algún momento en el que no has querido participar por sentir que podrías quedar muy “expuest@” en una reunión? Curiosamente, varios de los participantes de los grupos que he manejado virtualmente, comentan sentirse “protegidos” detrás del computador. Al indagar más al respecto dicen:

  •  “siento que cuando participo en una reunión virtual nadie me va a criticar”
  • “cuando entro a la reunión me siento seguro, como si en ese lugar no hubiera peligros”
  • “me parecen muy amables las reuniones virtuales, puedo ser yo mismo en ese escenario”
  • “estoy relajado cuando escucho y cuando hablo”

 

No podría decir con precisión, a qué se debe esta sensación de protección, pero ¡SE DA! y lo cierto es que yo misma me he dado cuenta que cuando estoy en un escenario virtual suelo ser más participativa que cuando estoy en uno presencial.

Dado que no sé con certeza cómo sucede esto o por qué sucede, te comparto algunas de mis hipótesis y me encantaría conocer tus opiniones al respecto:

Hipótesis 1

  • Al estar físicamente lejos de los demás participantes, hay una sensación de “nadie puede meterse en mi rancho”.

Hipótesis 2

  • Lo que hace que se perciba amable el lugar de reunión virtual se debe más a la metodología de relación/participación que a la virtualidad misma.

Hipótesis 3

  • Cuando vemos a todos “iguales” en la pantalla del computador, no necesitamos “lucir” de una manera especial ante ellos.

Hipótesis 4

  • La pantalla del computador se asemeja a la de un televisor, así que es posible que nuestra mente de cierta forma “crea” que está viendo algo que se asemeja a un programa televisado; es a la vez algo que “ocurre” pero es una historia “ajena” luego puedo intervenir tranquilamente.

Hipótesis 5

  • Es muy interesante ver simultáneamente en la misma pantalla la reacción de todos cuando expongo mis ideas, sé qué pasa con todos y no hay comentarios entre dos o más personas, esto da tranquilidad.

Sea cual fuere la hipótesis correcta, lo cierto es que varios de los participantes prefieren hacer reuniones virtuales en lugar de presenciales porque, adicionalmente, se han dado cuenta que cuando la relación se facilita, la productividad se incrementa. ¿Te gustaría profundizar más al respecto? Comparte con Hilario y conmigo tus comentarios, estaremos gustosos de escucharte.

 

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